Arte Contemporáneo
Hombre de barro
Adán Paredes Nace en la Ciudad de México, 1961. Su formación “multidisciplinaria” se destaca en su aprendizaje de la cerámica de alta temperatura en el Centro de Invención Permanente, A.C., así como la realización de pruebas de vidriados en el taller del maestro Hugo X. Velásquez (Atlacomúlco, Morelos). Su formación universitaria fue en arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. EXPOSICIONES INDIVIDUALES 2000 Horizontes convergentes, Galería 1-2-7, México, D.F. 2001 Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO) Oaxaca, México. Naturaleza Viva Land Art, exposición permanente en el bosque de Whitehorse, Yukón, Canadá. 2003 Bajo el Sueño de los Litorales, Galería Quetzallí, Oaxaca, México. 2004 Tierra etérea, Galería de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, México, D.F. EXPOSICIONES COLECTIVAS (SELECCIÓN): 2004 34 Esculturas Monumentales Contemporáneas al Aire Libre, Paseo de Montejo, Mérida, Yucatán, México. Tiempo Piedra Barro, Museo de Arte Contemporáneo de Yucatán (MACAY), Mérida, Yucatán, México. 2004 Yucatán Centro Cultural Santo Domingo, Oaxaca, México. Mexicansk Keramik, Tradition & Fornyelse, Museum of International Ceramic Art-Denmark, Dinamarca. 2002 Museo Universitario de Ciencias y Artes (MUCA), México, D.F. 2001 Diez por diez, Eric Harvie Theatre, The Banff Centre for the Arts, CONACULTA-FONCA, Alberta, Canadá. Beca para el Programa de Creación en Cerámica México (Uriarte Talavera, Puebla) Canadá. (The Banff Centre for the Arts) CONACULTA-FONCA. Beca del Sistema Nacional de Creadores emitido por el FONCA. 2000 Sólo un Guiño, Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, México, D.F. 1999 Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), Oaxaca, México. 1990 Mención Honorífica en la Primera Bienal de Cerámica, Museo de Arte Modernos, México, D.F. COLECCIONES Sahuaros, cerámica de alta temperatura y metal, The Banff Centre for Arts, Alberta, Canadá. Punto de retorno, cerámica de alta temperatura, Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, México. Órganos, cerámica de alta temperatura y metal, Museo Arte Latinoamericano de Los Ángeles, California, EUA. Círculo Ritual, cerámica de alta temperatura, Colección Acervo Patrimonial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
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Tierra Etérea Por : Fernando Gálvez de Aguinaga Hace tiempo que Adán Paredes estaba viviendo una transformación que lo llevaba cada vez más hacia los terrenos de lo escultórico. Es cierto que nunca dejará de ser un ceramista, es verdad que su dominio técnico es ya impecable y le permite trabajar en formatos de murales que pocos talleres de cerámica en México se atreverían a hacer, pero también me queda claro que los aportes más importantes que Adán está haciendo al arte de nuestros días se encuentran en los terrenos de la escultura, sea esta en barro o en otros materiales. La inclusión de nuevas materias primas en esta muestra, nos habla también del momento inmensamente fecundo que está viviendo este creador y que lo ha llevado a liberarse de los límites del oficio para lanzarse a la aventura de la incesante investigación creativa, haciendo del mundo entero un terreno propicio a encuentros con rumbos inéditos e inesperados dentro de su quehacer artístico. Definitivamente, el momento que significó el inicio de esa metamorfosis hacia la escultura, fue la muestra Horizontes Convergentes que se presentó en el 2001 en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, cuando Paredes estaba apenas llegando a vivir a esa ciudad. En dicha exposición, había piezas como el conjunto llamado Organos, que ya se planteaban como un grupo eminentemente escultórico, aludiendo a las formas cactáceas en un elegante juego de ensartar grandes rodajas de barro y de distintas formas, en tubos de dos metros de altura en promedio. Pero también había otras obras que bordeaban los ámbitos de la instalación como lo era Espacio Mítico, una gran circunferencia metálica cuyo interior se encontraba repleto de obsidiana, como un estanque circular de agua pétrea pero translúcida, sobre la que se organizaban al menos tres decenas de dólmenes de cerámica blanca, que gracias a la hondura de la obsidiana, parecían elevarse más que sus modestas dimensiones físicas, las cuales nunca rebasaban los cuarenta centímetros de altura. Vale recordar que Espacio Mítico sería incluida en la muestra Tiempo, Barro Y Piedra organizada por el Museo Universitario de Ciencias Y Arte (MUCA) en el año 2003. Sobre aquel círculo de navajas de piedra vidriosa se estaban desarrollando los modelos a escala de las monumentales columnas perforadas que Adán presenta en esta exposición. Es como si Paredes trajera esa forma metida, pero al reencontrarla en Mitla, la hubiese crecido a una escala liberadora e imponente. Piezas hermanas de estas, son las que Adán colocó en el loby del Club de Golf Bosques Real, aquellas sin embargo eran totalmente sólidas, ningún orificio atravesaba su estructura, aquí, esa pequeña variación les da un carácter totalmente distinto, pues las piezas, en su solidez, adquieren cierta ligereza, se llenan de aire. Otra pieza destacable, es sin duda la que da titulo a esta exhibición, es decir, el grupo de esferas titulado Tierra Etérea, en el que hay una sencilla lección de la correlación artificial que hemos creado entre volumen y peso, pues tendemos a pensar que las obras son pesadas en proporción a su tamaño. Adán juega con esta idea y crea cuatro bolas monumentales, tres de papel y dos de tierra, que parecieran darnos una lección de solidez y peso. Aún y cuando las piezas que van a suelo parecen más pesadas por su textura terrosa, las de arriba al no ser perfectamente esféricas también sugieren cierto peso y por ello mismo nos maravilla que estén colgadas, flotando en el espacio. Sin embargo, las cinco pelotas son tan ligeras que hasta un niño las podría cargar, como si fuesen rocas de utilería. El contraste cromático, su disposición en el espacio y su resolución matérica y conceptual, redondean impecablemente este trabajo. El largísimo collar hecho de cuentas de ónix y cuerda de yute, pareciera un regalo para una giganta. Caprichosa como la forma de una serpiente, cambiante según el sitio donde se le coloque, juguetona para no hacer de su melodía de dos notas una constante variación de sí misma que no le permite caer en la monotonía, esta pieza muestra esa libertad matérica y creativa que paredes se está dando en este momento de su trayectoria. Pero el ceramista sigue ahí y por ello nos hace guiños que sólo un hombre dedicado al barro pudiera lanzarnos. Pienso en ese cilindro habitado por pequeños dólmenes, con el cual Adán nos muestra tanto los orígenes como la estructura de las columnas que presenta. Se trata de la confesión de un secreto de oficio, de una pieza didáctica para los jóvenes que inician en el barro y la escultura. Lo que entusiasma sobre todo es que Adán haga una pieza de arte para contarnos la historia de otras esculturas. El dominio técnico al que ha llegado este escultor ha recibido un reconocimiento extraño, pero que vale más que cualquier medalla o premio: el maestro Francisco Toledo ha estado trabajando últimamente en su taller, realizando con la ayuda de Caludio López, una serie de piezas que se cuentan entre los más importantes que el juchiteco halla realizado en los últimos tiempos, verdaderas maravillas surgidas de su reencuentro con el barro, esa materia que hace tiempo no tocaba y que sus dedos conocen tan bien. Toledo hace un reconocimiento a Adán y Claudio al confiar en el trabajo del muy activo Taller Los Alacranes, que en los últimos tiempo ha realizado varios proyectos importantes, como las esculturas para la casa del arquitecto Sordo Madaleno o los murales resueltos impecablemente, para el complejo espacio de la caja interior del nuevo edificio del CENEVAL, piezas todas que pudieron realizarse gracias a que del horno de Paredes prácticamente no sale una pieza rota, es decir, la tierra ha sido domesticada a tal grado, que hasta puede volverse etérea.